Mostrando entradas con la etiqueta embobado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta embobado. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de febrero de 2015

Con olor a culo

Pocas veces me pasó. Creo que lo dije con anterioridad pero tengo una facilidad para exitarme. Resumiendo: soy calentón.

En esos momentos en los que necesitás descargar y con vos mismo no te alcanza tendés a llamar a una fija. Bueno, eso hice. Alguien nada particular, con el que habíamos intercambiado un par de mensajes, alguna que otra foto y se mostraba predispuesto.

Llega a casa. Resulta que lo tenía visto y lo había evitado. "Bueno, ya está. Lo tenés en casa. Vamos a hacerlo" pensé.

No me gustaba mucho. No era mi onda. Era grande, tosco, un poco fofo y evidentemente gil. Me exité y dije: "Listo. Lo cojo y lo mando a su casa". A diferencia de otras veces ni siquiera me interesaba su placer.

Empezamos. Gemía horrible y exageradamente. Lo dejé pasar. Al pasar los minutos me concentré en lo que hacía y empecé a ser distraído por otra cosa: su olor. Efectivamente, esto nunca me había pasado. Quise no darle importancia. Pero mi cuerpo no me respondía. Llegó un punto que era lo único que pensaba. Inclusive perdí la erección.

Con lo que quedaba de fuerzas corté la circulación de mi miebro, para que no dejara de perder volumen. Al ver cómo me quedaba solo, sin la ayuda de mi cuerpo, hice lo que era más humano. Fingí acabar y lo mandé a su casa. 

miércoles, 11 de abril de 2012

El hombre llega a ser muy patética cuando está enamorado

Afortunadamente nunca he padecido este mal. Pero varios estudios confirman que un hombre enamorado es el ser viviente menos inteligente de la tierra, seguido por las babosas marinas y un político argentino poscampaña.

Al parecer, este mal que contraen algunos hombres -sin distinción de orientación sexual- afecta las conexiones nerviosas del cerebro. Quedando así despojados de cualidades intelectuales que hagan rever su comportamiento.

Un hombre enamorado puede escribirse, incluso tatuarse, el nombre de su amor en el cuerpo. Dejarse vestir, acompañarlo/a a lugares que antes no iría por su propia voluntad (sino para levantar algo) y hasta presentar a sus padres.

Los actos que son capaces de hacer estos sujetos ni siquiera se comparan con los que hace un hombre en celo. Siendo considerado este estado uno de los más peligrosos.

sábado, 24 de marzo de 2012

Desde ayer soy feliz

Me encanta cuando conozco a alguien porque el embobamiento me dura una semana. Me rio por todo, ando positivo, me imagino con esa personas todo el tiempo y en un montón de situación. Sí, soy un boludo importante. Y bueno, qué le vamos a hacer. Ya es tarde para cambiar.

Este proceso de embobamiento se genera mucho tiempo antes. El origen puede ser variado, puesto que conozco mucha gente -por muchas situaciones que no vale la pena explicar acá- y no con todas ellas me siento igual. Una vez que pasan mis distintos filtros de protección comienza a gestarse eso que llamo embobamiento.

Para que una persona logre hacerlo primero me tiene que atraer físicamente, luego mantener unas conversaciones interminables y sobre todo enseñarme sobre algo. Esto quizás sea lo más difícil puesto que no mucha gente tiene esta habilidad.

Lo sé soy algo complejo, pero me calienta terriblemente que alguien sepa sobre algo que yo no y que tenga interés de enseñarme. Tiendo a idealizar a esta gente, a ponerla en un pedestal y no contradecirla. Lo peor de todo es que tarde o temprano, más tarde que temprano, me voy a decepcionar. Si sacás esto último estar embobado es lo más.