sábado, 24 de marzo de 2012

Desde ayer soy feliz

Me encanta cuando conozco a alguien porque el embobamiento me dura una semana. Me rio por todo, ando positivo, me imagino con esa personas todo el tiempo y en un montón de situación. Sí, soy un boludo importante. Y bueno, qué le vamos a hacer. Ya es tarde para cambiar.

Este proceso de embobamiento se genera mucho tiempo antes. El origen puede ser variado, puesto que conozco mucha gente -por muchas situaciones que no vale la pena explicar acá- y no con todas ellas me siento igual. Una vez que pasan mis distintos filtros de protección comienza a gestarse eso que llamo embobamiento.

Para que una persona logre hacerlo primero me tiene que atraer físicamente, luego mantener unas conversaciones interminables y sobre todo enseñarme sobre algo. Esto quizás sea lo más difícil puesto que no mucha gente tiene esta habilidad.

Lo sé soy algo complejo, pero me calienta terriblemente que alguien sepa sobre algo que yo no y que tenga interés de enseñarme. Tiendo a idealizar a esta gente, a ponerla en un pedestal y no contradecirla. Lo peor de todo es que tarde o temprano, más tarde que temprano, me voy a decepcionar. Si sacás esto último estar embobado es lo más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario