Afortunadamente nunca he padecido este mal. Pero varios estudios confirman que un hombre enamorado es el ser viviente menos inteligente de la tierra, seguido por las babosas marinas y un político argentino poscampaña.
Al parecer, este mal que contraen algunos hombres -sin distinción de orientación sexual- afecta las conexiones nerviosas del cerebro. Quedando así despojados de cualidades intelectuales que hagan rever su comportamiento.
Un hombre enamorado puede escribirse, incluso tatuarse, el nombre de su amor en el cuerpo. Dejarse vestir, acompañarlo/a a lugares que antes no iría por su propia voluntad (sino para levantar algo) y hasta presentar a sus padres.
Los actos que son capaces de hacer estos sujetos ni siquiera se comparan con los que hace un hombre en celo. Siendo considerado este estado uno de los más peligrosos.
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