Lo conocí como conozco a la mayoría de chicos gay de la patagonia: a través del chat. No recuerdo bien a través de cuál, pero fue atracción a primera lectura.
Creí que era mayor, después lo confirmé. Me gustó más. Tiene experiencia pensé (y vaya que la tenía!). Me apuró un poco, yo era nuevito y vueltero y lo dejé frustrado. Por lo menos fue lo que pensé. Me querría más porque no me tenía, ese era lo que planeaba.
Pasaron dos días y me reuní con él. Todavía no descubro que es lo que me atrajo pero desde entonces quedé prendado. Era tal vez su hipocrecía descubierta, su sinceridad desalmada y rasgos de lucidez que lo hacía parecer brillante.
Después un par de veces de verlo empecé a encontrar defectos que las primeras veces omití involuntariamente. Era plomo, calentón y tenía la pija muy fea.
Sin embargo, algo me quedó. Ya no contesto sus mensajes y lo ignoro en el chat pero cuando lo veo personalmente no puedo dejar de sentirme atraído y me vuelvo a ir con él.
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