miércoles, 28 de marzo de 2012

Mi vida no es fácil

Mi vida no es fácil. No quiero decir que la de ustedes lo sea pero para mí es particularmente complicada. Digo esto porque soy gay, una condición sexual que todavía mucha gente no entiende, no acepta y hasta de la cual se burla.

Ustedes dirán "bueno, pero estamos en el año 2012, las cosas cambiaron". A lo que respondo que también soy chileno. Y estoy orgulloso de serlo. Pero, lamentablemente, mi identidad sexual se dificulta en mi país. A veces pienso, y me imagino, cómo será ser completamente libre. Darme un beso en la mitad de la calle, apoyar mi cabeza en el hombro de mi pareja mientras miramos una vidriera, caminar de la mano. Cosas sencillas que hacen los heteros todos los días.

Seguramente si lo hiciera mañana por cualquier calle de Santiago lo mínimo que recibiría sería un insulto.

Tengo la esperanza de que esto cambie algún día.

Sin embargo, algo me anima a seguir: mi familia me acepta y tengo su apoyo. No digo que les guste, creo que todavía se sienten incómodos, pero ellos saben que soy distinto y que yo no lo elegí. Que la vida me hizo así: con un gusto sexual diferente. Nada más que eso. Que me río igual que ellos, que siento el mismo amor por las cosas que quiero, que me enojo con la misma intensidad que ellos.

Sé que algún día las cosas cambiarán y que la sociedad nos aceptará, nos dirá que somos igual a cualquiera, que tenemos los mismos derechos. Hasta entonces haré todo lo posible por ser feliz.

Dedicado en memoria de Daniel Zamunido.   

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