Hubo un tiempo en el que no fue así. En las postrimerías de mi adolescencia, cuando Internet era un lujo, debíamos manejar la oralidad de manera afianzada para los adultos nos tuvieran algo de respeto. Recuerdo por ejemplo una profesora felicitándome por mi vocabulario.
Por ese entonces escribía mal. En todo sentido. Era desordenado (algo de esto me queda) y tenía muchísimas faltas de ortografía. Escribía la misma palabra dos veces en una oración y de forma diferente. Un desastre.
Desde entonces me propuse escribir mejor. Comencé a hacer planes de mis texto y a obsecionarme con la ortografía. Algo logré cambiar. Sin embargo también perdí un poco de fluidez parlativa.
En este momento estoy intentando recuperarme, cuidando de no volver a retroceder en lo escrito.
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