viernes, 20 de abril de 2012

Mendigar por sexo

Estoy en esos días (No, no me vino) en los que necesitás, cómo decirlo... afecto.

Lo que me llevó a reflexionar sobre algunas cuestiones del estar caliente.  En primer lugar estás mucho más predispuesto a aceptar propuestas que quizás de otro modo no te interesarían. Ves a todos más atractivos y hasta al cartero le das.  

En segundo lugar, y de forma paralelamente opuesta nadie se te acerca. No sé si es una especie de olor a desesperación, pero en esos días todo el mundo está ocupado, enfermos, de viaje o en pareja y son súper fieles.

Tercero, andás equipado siempre listo para una batalla. Muy higienizado, con desodorantes y perfume en la mochila, con un forro en cada pantalón, etc., por si las moscas.  

Cuarto, te parece que todo el mundo coje, o que todos los mensajes que recibís están hablando de eso. Encontrás mensajes sexuales en las revistas, en la tele, en lo que te dice el profe en la clase, en lo que te cuenta tu compañera de laburo. En todo. Pareciera como si todo el universos fuera miembro de un club exclusivo, te lo contara y vos no pudieras acceder por más que te lo propongas.

Por último, cuando tenés una fija, cuando sabés que este no te falla y quedás en encontrarte con esa personas te pasan las mil y una. Te perdés, te quedás sin crédito, sin batería, te olvidás la plata en otra campera. Se desencuentran. Te surge algo. Y si llegás a concretar, una vez que todo acaba pensás: "La verdad, no era para tanto".

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