sábado, 14 de abril de 2012

Los ex deberían desaparecer cuando uno corta con ellos

No he tenido muchas parajes en mi vida. No he vivido tanto tampoco y me gusta conocer bien a la gente. Tener algo cercano. Tan cercano que es por eso que cuando esa persona se vuelve un/a "ex" debería desaparecer porque conoce mucho de mí. Porque me recuerda lo que sabe y me pone incómodo.

Esta es una teoría que siempre he sostenido y los que me conoce lo saben. Pero ahora vienen a cuento porque una ex noviecita (Sí, dije "noviecita") de la escuela se hizo muy amiga de mi hermana después de que cortamos. Y de sólo imaginarme de qué hablarán me poner los nervios de punta.

Mirá si les cuenta mis técnicas de cortejo, las boludeces cursis que decía, lo que hacía para verla, etc.

Lo peor es cuando en una ciudad chica te los volvés a cruzar todo el tiempo. De hecho ya es molesto cruzartelos cuando vos sabés que tuviste una historieta con ellos como para que encima -tu amigos, conocidos y familiares- te lo recuerden. "Te acordás cuando salias con fulanita" te dicen al frente de esta persona. Y vos transpirando un mar de sudor frío respondés tímidamente que sí.

Debería haber una fuerza cósmica que equilibrara el mundo amoroso y separara a los ex por lo menos en un terrenos de 1000 kilómetros de distancia uno de otro. No sé. El destino debería hacer que uno de los dos obtuviera una beca en Alemanía, por ejemplo. O, que lo contraten en una multinacional y lo trasladen a Irán.

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