lunes, 9 de abril de 2012

No soy fan de los fans

Detesto, con todo las partes de mi cuerpo, a los fans. Estos seres nefastos me provocan rechazo desde el mismo momento que muestran interés inconmensurado por algo. Puede ser una serie de TV, un cantante, un género musical, una película o una idea. Lo que sea. Todos ellos me provocan alergia.

Es que de sólo pensar que una persona se fanatiza con algo me desagrada. Puede que tenga que ver con lo moderado de mis aficiones, pero el fan tiene algo que lo hace molesto: la idea de convertirnos en otros fans. De vendernos su objeto de fanatismo como si fuera la llave del paraíso.

Un fan nunca estará satisfecho, y esto lo aprovechan los comerciantes, que les venden estampillas, remeras y calzones con la idea que los desvela. Hay fans en todos lados. Están los fans de Dios, unos de los más propagado en los últimos tiempos (desde que se enteraron que los mayas anunciaron el fin del mundo), los de Lady Gaga (otra plaga), los de La Guerra de las Galaxias, etc.

Estos personases tienen una imaginación bárbara y saben más de sus observaciones de los que cualquier mortal podría hacerlo. Son obstinados, y jamás darán su brazo a torcer. Son fieles a la idea que ese objeto es puro e inmaculado, que son afortunados al poder seguirlo y que en parte existe para ellos.

Son personas altamente explosivas, por lo que recomiendo no llevarles la contra.

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